Al despertar
1 Elyon es mi pastor, nada me falta.
2 En cómodos sitios me hace descansar y junto a tranquilas corrientes me hace avanzar.
3 Me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de justicia, por amor a su nombre.
4 Aun, si voy por valles ininteligibles, no temo peligro alguno porque tú, Elyon, estás a mi lado; tu aguijada de pastor me reconforta.
5 Dispones ante mí agasajos, en presencia de mis enemigos. Unges con perfume mi cabeza y llenas mi copa a rebosar.
6 La bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida; y en tu casa, Elyon, habitaré para siempre.
Al dormir
1 El que habita al abrigo de Elyon, se acoge a la sombra del Todopoderoso.
2 Yo le digo a Elyon: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el señor en quien confío».
3 Solo tú puedes librarme de las trampas del cazador y de mortíferas plagas,
4 Pues me cubres con tu manto y bajo tus brazos hallo refugio. ¡Tu verdad será mi escudo y mi baluarte!
5 No temeré la consternación de la noche, ni el acicate que se esparce de día,
6 Ni la corrupción que acecha en las sombras ni la calamidad que destruye a mediodía.
7 Podrán caer mil a mi izquierda, y diez mil a mi derecha, pero a mí no me afectará.
8 No tendré más que abrir bien los ojos, para ver a los inhumanos recibir su merecido.
9 Ya que he puesto a Elyon por mi refugio, al Altísimo por mi protección,
10 Ningún mal habrá de sobrevenirme, ninguna calamidad llegará a mi hogar.
11 Porque Elyon ordenará que sus ángeles me cuiden, en todos mis caminos.
12 Con sus propias manos me levantará, para que no tropiece con piedra alguna.
13 Aplastará al carnicero y a la serpiente; ¡hollará a los intratables y reptiles!
14 Elyon me dice:
15 «Yo te libraré, porque te acoges a mí; te protegeré, porque reconoces mi nombre.
16 Al invocarme, te responderé; estaré contigo en momentos de angustia; te libraré y te llenaré de honores.
17 Te colmaré con muchos años de vida y te haré gozar de mi salvación».